Por un equilibrio editorial sin pausa

Actualizado: 26 feb


México es el mayor comprador de libros españoles,
según las cifras de exportación del sector editorial de España 2011-2020.
Fuente: Federación de Gremios de Editores de España

En un artículo titulado "España contra América en la industria editorial", publicado en 1949, y reunido en el libro Imprenta y vida pública, editado por el FCE, Daniel Cosío Villegas describió con mucha precisión la forma en que el mercado editorial latinomericano había sido tomado por los empresarios españoles mediante estrategias hostiles para debilitar a los editores locales.

En aquellos años, de acuerdo con la explicación de Cosío Villegas, España utilizó de manera muy eficaz dos herramientas para desequilibrar las relaciones comerciales con Latinoamérica: las licencias de importación o aranceles y la censura. Así es, la censura fue una estrategia económica, pues mediante ella se impidió que gran parte de los libros impresos en nuestros países entraran a España. Un editor citado en el artículo afirmaba que el 55% de su catálogo había no había podido ingresar al mercado español debido a la censura. Por el contrario, Latinoamérica recibía de manera completamente libre toda la producción editorial española, sin traba alguna. El desequilibrio en la relación era monumental.

En los tiempos que corren no podemos decir que las cosas siguen tal como antes, aunque sean muy similares, sobre todo en el caso de nuestro país. En la tabla que sirve de portada a esta entrada del blog, extraída del Informe de Comercio Exterior 2020 de la Federación de Gremios de Editores de España, puede observarse que México es el mayor comprador de libros provenientes de la península ibérica. No obstante, es muy importante aceptar que hay editores españoles a quienes les queda muy claro que si los países latinoamericanos son la vía natural para exportación de sus libros, lo mejor es que prevalezca una relación de equilibrio entre ambas partes. Sobre todo, por supuesto, porque la verdadera amenaza es Amazon, que desea convertirse en el único cliente de las editoriales de todo el mundo.

En un artículo muy interesante, publicado este mes, Manuel Gil, director de la Feria del Libro de Madrid, describe con mucha claridad la situación actual y emite varias alertas. De acuerdo con su punto de vista, si Amazon es una amenaza es porque la exportación de libros es un proceso muy poco sostenible, pues la recuperación de la inversión es demasiado larga y por ello se recurre a las facilidades que brinda la multinacional de Seattle. Sin embargo, es un gran riesgo caer en tal dependencia.

Los editores españoles no pueden dejar de exportar a Latinoamérica, pues, por poner un caso, para una gran cantidad de integrantes del gremio de Madrid, sobre todo de los pequeños, las ventas en Hispanoamérica representan 50% de su comercio total. Afortunadamente, ahora se entiende, de acuerdo con Manuel Gil, que no es sostenible que la balanza favorezca sólo a España y sugiere que las bibliotecas públicas de la península faciliten el ingreso de fondos editoriales latinoamericanos a sus acervos. Además, señala muy claramente que no es costeable imprimir libros en España y luego transportarlos y distribuirlos en diversos países. Lo más adecuado es editar en los países donde el libro se va a vender, lo que brindaría oportunidades a los editores latinoamericanos. Gil concluye que lo importante es fortalecer las ediciones nacionales y los mercados interiores.

En otro artículo también publicado este mes, Guillermo Shavelzon, editor y agente literario, reitera que Amazon podría controlar en unos cuantos años 80% del mercado de los libros y afirma que las editoriales pequeñas tienen una presencia cada vez mayor en todos los países pues son las que favorecen el crecimiento de los verdaderos lectores y ello favorece tanto a las grandes como a las pequeñas editoriales. Al respecto, escribe un párrafo de lo más relevante:

"España sobrevivió a la crisis del 2008 gracias a los ingresos de América. (El 50% de los beneficios del Banco Santander provinieron de Brasil). Pero ahora el mercado latinoamericano está tan presionado, que corre el riesgo de ser asfixiado.

Las filiales en América de los grandes grupos concentran la oferta en lo que más se vende, el best seller, destinado a un lector mainstream que es ocasional, volátil, demasiado sensible a la competencia audiovisual. El lector de best sellers es el primero que deja de comprar un libro para ver una serie. Si los países latinoamericanos se fortalecieran, España vendería mucho más y cobraría mejor".

La Unión Europea está muy atenta a la situación del sector editorial y en el 2022 destinará 22 millones de euros para favorecer, entre otros aspectos, la exportación de los libros a Latinoamérica. Posiblemente eso ayude a editores grandes, medianos y pequeños de nuestros países. Lo que queda pendiente para una siguiente entrada en este blog es preguntarnos por lo que los propios gobiernos latinoamericanos están haciendo para fortalecer nuestro mercado editorial, más allá de fomentar con dádivas la idea de que los libros deben costar muy poco o de plano regalarse.

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