Las ferias de libro

Actualizado: 27 ene


Las ferias de libro tienen en Latinoamérica una tradición muy larga. Desde principios del siglo pasado, surgieron las primeras en las principales capitales de nuestros países. Tanto en la Ciudad de México, como en Buenos Aires este tipo de acciones se emprendieron, en primer lugar, para divulgar el conocimiento entre los ciudadanos y para que la industria editorial tuviera periodos de impulso.

Poco a poco, al menos en nuestro país, en todas las entidades se comenzaron a realizar ferias, que poco a poco fueron adquiriendo una relevancia fundamental sobre todo en lo que respecta a la divulgación de la cultura. Los gobiernos federal, estatal y municipal se preocupan por realizarlas y promoverlas. Los principales invitados como divulgadores son, por supuesto, los escritores, quienes tienen con ello actividades remuneradas a lo largo del año. Por otra parte, las propias editoriales son las principales interesadas en que existan ferias del libro a lo largo del año, pues la venta directa al lector es la que les deja mayores posibilidades de ganancias.

En muchas ocasiones se ve como algo negativo que alguien quiera tener lucro, palabra que de por sí parece peyorativa, con la venta y edición de libros. Sin embargo, se trata de un comercio tan justo y leal como cualquier otro. Además, gran parte de los libros son portadores de conocimiento y su divulgación es indispensable si queremos una sociedad informada y con pensamiento crítico. Por ello, las ferias son tan importantes y podemos decir que indispensables para contar con un mercado editorial sano.

En la mayor parte de los casos, por otra parte, las ferias del libro son financiadas por los gobiernos, lo cual es necesario, pues de otra manera difícilmente podrían realizarse. Sin embargo, es muy importante destacar que el modelo de feria que mejores resultados ha dado es aquel en el que intervienen diversas instituciones, públicas y privadas.

El ejemplo más claro de éxito es del de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Esta feria, si bien fue creada por la Universidad de Guadalajara, se realiza con la intervención de los gobiernos municipal, estatal e incluso el federal, aunque con menor proporción a partir de 2018. Además, las editoriales privadas, tanto las que forman parte del duopolio como las independientes, se esfuerzan por aportar a la feria lo más que pueden, pues saben que eso redunda en su propio beneficio. Asimismo, se creó un patronato que ha permitido dar continuidad a a lo que ahora ya todos los interesados en los libros conocemos como la FIL Guadalajara.

El resultado es que en México se realiza la principal feria del libro del mundo de habla hispana. En realidad, sólo la Feria Internacional del Libro de Frankfurt supera a la de Guadalajara. Lo que se consiguió en Guadalajara fue que año con año se den cita ahí representantes de todas las editoriales del mundo, así como los escritores y escritoras más reconocidos. Las actividades que ahí se realizan son, claro, de divulgación de la cultura del libro. Sin embargo, uno de los motivos por los que se dan cita los asistentes es porque en la FIL se realizan un gran número de actividades dirigidas a los profesionales de la edición y se propicia la compra y venta de derechos.

Es importante reiterar, pues, lo que es posible lograr mediante la conjunción de gobiernos, editores, universidades y los propios lectores.



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