Cosío Villegas y Ortega y Gasset


La colección Breviarios del Fondo de Cultura Económica es la que más ha contribuido a la divulgación del conocimiento en nuestro país y su creación responde, de manera directa, a los objetivos que tenía Daniel Cosío Villegas cuando en 1934 fundó esa casa editorial. Es imposible resistir a la tentación de recordar aquí un hecho de lo más singular que el propio Cosío Villegas narra en sus Memorias.

Resulta que, antes de tener la idea de crear una casa editorial, lo que él deseaba era solucionar el problema de la escasez de libros técnicos, bien elaborados, que pudieran nutrir la biblioteca de la Escuela Nacional de Economía. Su primer impulso fue generar un proyecto de unos 50 títulos y un plan de producción muy preciso, para presentarlo a la colosal editorial española Espasa Calpe. Con ese motivo viajó a Madrid donde José Ortega y Gasset le dio una respuesta que, sin exageración alguna, puede calificarse como verdaderamente ruin: "El día en que los latinoamericanos tuvieran que ver algo en la actividad editorial de España, la cultura de España y la de todos los países de habla española 'se volvería una cena de negros'" (Daniel Cosío Villegas, Memorias, Conafe, 1986, p. 146, citado por Nora C. Benedict en su artículo "Los precursores (estéticos) de los Breviarios del Fondo de Cultura Económica"; la foto que ilustra esta entrada de blog procede de este artículo).

Por supuesto que una respuesta así no pudo menos que provocar, en un hombre de los alcances de Daniel Cosío Villegas, la necesidad de crear ya no una colección, sino una editorial que satisficiera las necesidades no sólo de los estudiantes de economía, sino de los lectores en general de toda Latinoamérica. Quizá debamos agradecer a Ortega y Gasset, pues su falta de visión y su poco tacto tuvo como consecuencia la creación de la más importante y trascendental empresa editorial latinoamericana.

Breviarios, como decía antes, es la colección que mejor representa el espíritu del FCE y eso queda muy claro en el texto con el que se explicaba a sí misma en la contraportada de los ejemplares: “el FCE aspira a formar [...] la base de una biblioteca que lleve la universidad al hogar, poniendo al alcance del hombre o la mujer no especializados los grandes temas del conocimiento moderno. Redactados por especialistas de crédito universal, cada uno de los Breviarios constituirá un tratado sumario y completo sobre la materia que anuncie su título; en su conjunto, cuidadosamente planeado, formarán esa biblioteca de consulta y orientación que la cultura de nuestro tiempo hace indispensable”.

En estas palabras deberían verse representados todos aquellos que desean producir libros. Para qué publicar si no es para que las personas consigan ampliar su visión de sí mismas y del mundo.

Desde su nacimiento en 1948, ya bajo la dirección de Arnaldo Orfila, se han publicado cientos de Breviarios, entiendo que el número está ya cerca de los 700, y los ejemplares se encuentran en prácticamente todas las bibliotecas públicas y privadas de nuestro país y en muchas de Latinoamérica. Los títulos que podemos encontrar en ella abarcan la mayoría de las áreas del conocimiento y permiten a los lectores en general comenzar a entender asuntos que normalmente están reservados a especialistas.

Cuando comencé a escribir esta entrada, tenía la decisión de escribir acerca de uno de los primeros Breviarios que yo leí, para luego hablar de lo que significa la decisión de comprar o no comprar un libro. Eso lo dejaremos para la próxima ocasión. Por ahora, creo que vale la pena recordar que nuestro país generó y conserva uno de los acervos editoriales más relevantes del mundo: el FCE. Los lectores son quienes permiten que ese acervo tenga vida y siga persistiendo.

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